¿Realmente hay que dejar las bombillas al mudarse de alquiler?

En alquiler, el reemplazo de las bombillas fundidas forma parte del mantenimiento corriente a cargo del inquilino. La confusión aparece en el momento de la salida: ¿hay que comprar bombillas nuevas para dejarlas en cada casquillo, o se pueden llevar las que se han pagado? La respuesta depende menos de un texto de ley preciso que de lo que figura en el contrato de arrendamiento y en el estado de entrada.

Bombilla, casquillo y luminaria: tres estatus jurídicos distintos

La distinción entre estos tres elementos condiciona todo lo demás. Una luminaria fijada a la pared o al techo (aplique, plafón, foco empotrado) forma parte de la vivienda. Debe permanecer en su lugar al momento de la salida, salvo acuerdo escrito del propietario.

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El casquillo, conectado al circuito eléctrico, también pertenece a la vivienda. No se desmonta.

La bombilla, en cambio, es un consumible. Varias fuentes jurídicas la clasifican en la misma categoría que una junta de grifo o un filtro de campana: un elemento de desgaste que el inquilino reemplaza durante el alquiler, pero que no tiene el estatus de equipo permanente. La cuestión de dejar las bombillas al mudarse en alquiler se basa, por tanto, en esta frontera entre consumible y equipo.

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Concretamente, si la vivienda ha sido alquilada con bombillas funcionales mencionadas en el estado de entrada, el inquilino debe devolver bombillas funcionales. Si no se menciona nada, el margen de maniobra es más amplio.

Comparativa de tipos de bombillas colocadas sobre una mesa durante un estado de entrada de alquiler

Lo que el contrato y el decreto de 1987 imponen realmente al inquilino

El decreto n° 87-712 del 26 de agosto de 1987 enumera las reparaciones locativas a cargo del inquilino. Menciona el mantenimiento corriente de los equipos de la vivienda, lo que incluye el reemplazo de bombillas durante la duración del contrato. El texto no dice nada sobre la obligación de dejar bombillas nuevas al salir.

El contrato puede ir más allá. Algunos contratos incluyen una cláusula que impone devolver la vivienda con todas las bombillas en estado de funcionamiento. Esta estipulación, si existe, prevalece sobre el uso general. Verificar esta cláusula antes del estado de salida evita cualquier sorpresa.

En ausencia de cláusula específica, no hay ninguna obligación legal que imponga comprar bombillas nuevas para la salida. El inquilino debe devolver la vivienda en un estado conforme al estado de entrada, descontando el desgaste normal. Una bombilla que se ha fundido después de varios años de uso se considera desgaste, no degradación.

Estado de entrada y salida: el verdadero palanca anti-litigio

El litigio no nace de la bombilla en sí, sino de la discrepancia entre el estado de entrada y el de salida. Si el estado de entrada menciona “todas las bombillas funcionales” y varios casquillos están vacíos al salir, el arrendador puede retener una suma del depósito de garantía para poner la vivienda en estado.

Lo que hay que verificar y documentar

  • Releer el estado de entrada habitación por habitación para identificar cada punto de luz mencionado, con su tipo de bombilla si se especifica
  • Fotografiar cada luminaria encendida el día de la salida, con la fecha visible en la imagen (o un sello de tiempo automático), para probar que la iluminación funciona
  • Verificar en el contrato si existe una cláusula específica sobre la restitución de bombillas o equipos de iluminación
  • Conservar las facturas de compra de las bombillas reemplazadas durante el alquiler, especialmente para los modelos costosos (LED específicos, bombillas decorativas)

Estos documentos constituyen una prueba en caso de desacuerdo. El estado de salida compara lo existente con la entrada: sin mención de bombillas a la entrada, al arrendador le será difícil justificar una retención.

La trampa del estado de entrada incompleto

Un estado de entrada que no menciona las bombillas juega a favor del inquilino. El principio es simple: lo que no se anota a la entrada se presume en buen estado. En cambio, si la vivienda se devuelve con casquillos vacíos mientras que la entrada mencionaba bombillas, el propietario tiene un argumento sólido.

El riesgo real se concentra en las viviendas devueltas con una o varias habitaciones sin ninguna iluminación funcional. El arrendador puede entonces calificar la situación como un incumplimiento del mantenimiento corriente, incluso sin cláusula explícita en el contrato.

Propietario inspeccionando un casquillo vacío durante un estado de salida en alquiler

Bombillas LED costosas: ¿llevarlas o dejarlas?

Un inquilino que ha reemplazado bombillas básicas por LED eficientes se enfrenta a una elección económica. Estas bombillas, a veces compradas a varios euros cada una, representan una inversión personal.

La regla sigue siendo coherente con el estatus de consumible. Si el inquilino ha reemplazado una bombilla incandescente por una LED, puede llevarse la LED y poner una bombilla equivalente a la de origen, siempre que el casquillo siga equipado con una bombilla funcional (si el estado de entrada lo mencionaba).

Poner una bombilla de gama baja en cada casquillo correspondiente cuesta unos pocos euros y elimina cualquier motivo de retención sobre el depósito de garantía. Es mejor gastar dos euros en una bombilla que tener un litigio sobre el depósito.

Venta de la vivienda: una lógica diferente a la del alquiler

En caso de venta, la situación cambia. Las luminarias fijas (apliques, plafones, focos empotrados) se consideran bienes inmuebles por destino. Permanecen en la vivienda salvo mención contraria en el contrato de venta. Las bombillas que se encuentran en ellas siguen al luminario.

Un vendedor que desatornilla sus luminarias sin haberlo señalado se expone a una impugnación por parte del comprador. Para el alquiler, esta lógica no se aplica a las bombillas solas, que conservan su estatus de consumible.

La cuestión de las bombillas al salir de un alquiler se resuelve casi siempre por adelantado. Un inquilino que relee su contrato, compara con el estado de entrada y fotografía cada punto de luz el día de la salida se protege de una retención injustificada. El costo de algunas bombillas de reemplazo sigue siendo irrisorio frente al de un litigio sobre el depósito de garantía.

¿Realmente hay que dejar las bombillas al mudarse de alquiler?