
Un mortero nuevo que se agrieta en las horas o días siguientes a su aplicación casi siempre indica un defecto de formulación o de condiciones de aplicación. Identificar la causa exacta permite intervenir en el parámetro correcto, sin tener que rehacer innecesariamente toda la obra. Las grietas en el mortero fresco se clasifican en dos familias distintas: grietas plásticas (antes del endurecimiento completo) y grietas de retracción seca (después del endurecimiento), cada una relacionada con mecanismos diferentes.
Granulometría de la arena y retracción del mortero nuevo
Una arena demasiado fina es el factor de agrietamiento más subestimado en la obra. Cuanto más bajo es el módulo de finura, mayor es la superficie específica de los granos, lo que requiere más agua de amasado para obtener una trabajabilidad adecuada. Esta agua excedente se evapora luego y amplifica la retracción.
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Recomendamos una arena cuya curva granulométrica esté distribuida, con una proporción suficiente de granos medianos. Una arena de río lavada, con pocas finas arcillosas, limita tanto la retracción plástica como la retracción diferida. Una arena demasiado fina multiplica la retracción y, por lo tanto, la microagrietamiento.
El contenido de finas arcillosas (que pasan por un tamiz de 63 µm) juega un papel agravante: estas partículas aumentan la demanda de agua sin contribuir a la resistencia mecánica. Cuando se observa un mortero que se desmorona según La Maison Durable, la granulometría de la arena es el primer parámetro a verificar antes de cuestionar la dosificación de cemento.
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La adición de fibras de polipropileno en el mortero de solera o de revestimiento reduce significativamente las grietas de retracción plástica. Estas fibras cortas (alrededor de 12 mm) crean una red tridimensional que absorbe las tensiones de tracción en el momento en que la matriz cementosa aún no ha adquirido su resistencia propia.

Espesor de aplicación y secado irregular del mortero
Una capa demasiado gruesa es en sí misma un factor de agrietamiento, independientemente de la calidad de la mezcla. El núcleo de la capa retiene su humedad mucho más tiempo que la superficie, lo que crea un gradiente de retracción diferencial. La piel exterior se contrae mientras que el interior permanece plástico: las grietas aparecen en la superficie, a veces en pocas horas.
Para un revestimiento de fachada, observamos que respetar un espesor máximo por pasada (generalmente el valor recomendado por el fabricante para el producto utilizado) elimina la mayoría de las grietas de retracción plástica. Cuando el espesor total requerido supera este límite, es necesario fraccionar en dos pasadas con un tiempo de fraguado intermedio.
Condiciones climáticas en el momento de la aplicación
La temperatura ambiente, el viento y la exposición directa al sol aceleran la evaporación de la superficie. Un mortero aplicado a pleno sol en clima seco y ventoso pierde su agua superficial antes de que el fraguado haya comenzado a endurecer la matriz. Las grietas plásticas que resultan son anchas, cortas y típicamente aparecen en la primera hora.
- Temperatura del soporte y del aire superior al umbral recomendado por la ficha técnica: humedecer abundantemente el soporte y renovar el riego si es necesario.
- Viento sostenido: proteger la zona con un toldo que limite la evaporación sin impedir la circulación del aire.
- Exposición directa al sol: retrasar la aplicación en una fachada expuesta al horario en que pasa a la sombra, o rociar la superficie después de la aplicación.
Estas precauciones son parte de la cura del mortero fresco, un aspecto a menudo pasado por alto aunque condiciona directamente la resistencia final y la ausencia de grietas.
Compatibilidad soporte-mortero y preparación del fondo
Un mortero rígido (altamente dosificado en cemento) aplicado sobre un soporte antiguo, poroso o ya microagrietado asumirá todas las tensiones de movimiento del fondo. El soporte absorbe el agua del mortero de manera irregular, acelera localmente la retracción y provoca desprendimientos o grietas en forma de mapa.
La elección del aglutinante debe corresponder a la rigidez del soporte. En una pared de piedra antigua o de bloques de hormigón no revestidos, un mortero bastardo (cemento-cal) ofrece una flexibilidad suficiente para acompañar los micro-movimientos sin agrietarse. Un mortero de cemento puro sobre este tipo de fondo es un error de prescripción clásico.
Humidificación del soporte antes de la aplicación
Humedecer no es suficiente. Un soporte de bloques de hormigón o de ladrillo absorbe el agua muy rápidamente: hay que saturarlo, y luego esperar a que la película de agua superficial haya desaparecido antes de aplicar el mortero. Un soporte demasiado seco aspira el agua de amasado, acorta el tiempo abierto y provoca una retracción brusca. Un soporte goteante impide la adherencia.
Procedemos sistemáticamente a una prueba de absorción antes de la obra: unas proyecciones de agua sobre la pared permiten juzgar la velocidad de succión y adaptar el protocolo de humectación.

Tiempo de curado del mortero nuevo antes de cubrirlo
Cubrir o cargar un mortero demasiado pronto es una fuente frecuente de grietas tardías. El mortero continúa su retracción durante varios días después del fraguado inicial. Si un azulejo, un revestimiento de acabado o una carga mecánica se aplica antes de que esta retracción se haya estabilizado, las tensiones internas se liberan en forma de grietas, a veces visibles solo semanas después.
Respetar el plazo de curado antes de cualquier recubrimiento es la medida preventiva más simple y a menudo ignorada en las obras rápidas. Este plazo varía según la naturaleza del mortero, el espesor aplicado y las condiciones ambientales. Acortar este tiempo para cumplir con un cronograma genera reparaciones que cuestan más que la espera inicial.
- Solera antes de la colocación de azulejos: esperar a que se haya realizado la retracción principal, manteniendo una humidificación regular durante el curado.
- Revestimiento de cuerpo antes del revestimiento de acabado: dejar que la capa de cuerpo adquiera su resistencia mecánica; aplicar el acabado sobre un fondo aún activo en retracción garantiza la agrietamiento.
- Mortero de sellado antes de la carga: no solicitar mecánicamente la obra hasta que la resistencia a la compresión haya alcanzado un nivel suficiente.
La dosificación inicial de agua también influye en la duración del curado necesario. Un mortero demasiado líquido al principio tardará más en evacuar su agua excedente y permanecerá vulnerable a las grietas de retracción seca durante un período prolongado.
La prevención de grietas en el mortero nuevo se basa en cuatro parámetros interrelacionados: granulometría de la arena, espesor por pasada, compatibilidad con el soporte y duración efectiva del curado. Corregir uno solo de estos factores sin verificar los demás no garantiza nada. En una obra nueva, controlamos estos cuatro puntos antes de cada fase de aplicación, lo que reduce drásticamente las reparaciones.